Los lucachis, primates únicos de Bolivia, enfrentan serias amenazas en el Beni

Luis Ojopi octubre 5, 2026 2 min de lectura

En el corazón del Beni, habitan dos especies de primates que son un verdadero tesoro de la fauna boliviana: el lucachi rojizo (Plecturocebus olallae) y el lucachi cenizo (Plecturocebus modestus). Estos pequeños monos, que no se encuentran en ninguna otra parte del mundo, están viendo amenazada su existencia debido a la pérdida de su hábitat natural.

La Wildlife Conservation Society (WCS) ha comenzado a difundir información sobre estas especies, resaltando que Bolivia alberga un total de 23 especies de primates, de las cuales solamente dos son endémicas. Ambos monos están en peligro de extinción debido a la fragmentación de los bosques y otras actividades humanas.

El lucachi rojizo se distingue por su pelaje largo y rojizo, con características blancas en su rostro y orejas. Por su parte, el lucachi cenizo tiene un pelaje que combina tonos marrones y grises, y su cara también presenta áreas claras. Ambos primates pesan en promedio un kilogramo y viven en grupos familiares de hasta cinco individuos.

Las áreas conocidas que habitan son bastante distintas: el lucachi rojizo ocupa apenas 383,4 kilómetros cuadrados en los municipios de Reyes, Santa Rosa del Yacuma y parte de San Borja, mientras que el lucachi cenizo se extiende por 9.073,9 kilómetros cuadrados en el occidente del Beni. Esta variación en la extensión de su territorio afecta directamente a sus poblaciones.

Las estimaciones sugieren que hay aproximadamente 2.855 lucachis rojizos y 20.072 cenizos, siendo el primero considerado como especie en peligro crítico en el Libro Rojo de Vertebrados de Bolivia 2026, mientras que el cenizo aparece en la categoría de peligro.

La reducción de su hábitat se debe a múltiples factores, incluyendo la expansión agrícola, la ganadería extensiva y los incendios. Además, el lucachi cenizo enfrenta problemas de endogamia, provocados por la fragmentación de su entorno.

Durante mucho tiempo, estas especies fueron prácticamente ignoradas, hasta que fueron redescubiertas en 2002 por WCS. Desde entonces, se han llevado a cabo investigaciones que revelan aspectos de su comportamiento y hábitat, destacando su dieta basada en frutos y hojas y su uso de vocalizaciones para comunicarse.

La relación de los lucachis con las comunidades locales es crucial, dado que sus nombres fueron propuestos por estudiantes de la región y han sido adoptados en la identidad cultural del lugar. Las áreas protegidas de Rhukanrhuka y Pampas del Yacuma son vitales para su conservación.

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