El lunes, Fernando Aramayo fue oficialmente nombrado ministro de la Presidencia, un puesto clave en el gobierno de Rodrigo Paz, en reemplazo de José Luis Lupo. En su discurso de asunción, Aramayo destacó la importancia de que el Estado oriente sus esfuerzos hacia la satisfacción de las necesidades de la población.
"Es momento de recuperar nuestra capacidad de generar producción, fomentar la inversión, crear empleo y brindar oportunidades a todos los bolivianos", manifestó Aramayo. Su mensaje subrayó la necesidad de ofrecer condiciones de estabilidad y certidumbre, esenciales para el desarrollo de la sociedad.
Antes de asumir este nuevo cargo, Aramayo ejerció como canciller, donde tuvo la responsabilidad de dirigir la política internacional del país y representar a Bolivia ante diversas naciones y organismos internacionales.
La transición en el Ministerio de la Presidencia otorga a Aramayo la tarea de coordinar la gestión del Ejecutivo, colaborar con otros ministerios y apoyar las decisiones estratégicas del presidente en la dirección del gobierno.