El pasado sábado, una celebración nupcial en una casa del siglo XVII en Galicia, España, culminó en un violento altercado entre los recién casados y sus familias. Este evento, que prometía ser un día de alegría, terminó en caos tras una serie de disputas y el accionar de la Guardia Civil para controlar la situación.
La pelea se originó cuando la novia, de nacionalidad colombiana, solicitó a su esposo, un hombre del municipio de Ramirás, la suma de 40.000 euros que provenía de los regalos de boda, conforme a un supuesto acuerdo previo. Ante la negativa del novio, la discusión se intensificó.
Los conflictos verbales se transformaron en agresiones físicas, involucrando a varios familiares del matrimonio. La situación se agravó al punto que los organizadores del evento solicitaron ayuda a las autoridades.
La novia, en un momento de sinceridad posterior a la ceremonia, admitió que habían consumido una considerable cantidad de alcohol, lo que contribuyó al desenlace violento y la ruptura de cristales y vajilla. Además, en medio del tumulto, habría tenido un breve encuentro íntimo con uno de los empleados del lugar.
A pesar del escándalo, la novia expresó en privado a sus amigos que no sentía ningún vínculo emocional con su nuevo esposo y que ya había tomado medidas para iniciar el proceso de divorcio, aunque su marido se mostraba reacio a separarse.