En el primer semestre de 2026, Bolivia generó ingresos de $us 498,1 millones a través de la exportación de gas natural. Esta cifra representa una disminución de $us 73,6 millones respecto a los $us 571,7 millones que se obtuvieron en el mismo periodo del año anterior, 2025, según datos del INE.
El descenso es aún más notorio al contrastar con los resultados del primer semestre de 2024, cuando las exportaciones de este recurso alcanzaron los $us 881,3 millones, y es drástico en comparación con las más de $us 1.070 millones de 2023.
Este retroceso en los ingresos por exportaciones se produce en un contexto donde tanto la producción como las reservas de gas en el país han mostrado señales de deterioro, una situación que ha sido señalada por la administración de Rodrigo Paz, así como por las regiones que reciben regalías por este recurso.
En julio, Sebastián Daroca, presidente de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB), expresó su preocupación respecto a la próxima certificación de reservas de gas, anticipando que los resultados reflejarán un panorama alarmante. Daroca mencionó que en los próximos días se dará a conocer una evaluación sobre el estado de las reservas, que se encuentra en una situación crítica.
A pesar de las afirmaciones del presidente de YPFB, hasta la fecha no se han publicado los detalles sobre el actual estado de las reservas de gas. En una reciente audiencia de rendición de cuentas de 2025, YPFB declaró que las reservas probadas de gas ahora ascienden a 3,7 trillones de pies cúbicos (TCF), una cifra que está por debajo de los 4,5 TCF certificados para el año 2023 y muy distante de los 8,95 TCF reportados a finales de 2018.