Recientemente, el Gobierno de Bolivia ha dado luz verde a las refinerías para que, de manera excepcional, puedan importar petróleo destinado a la producción de combustibles, los cuales serán vendidos en el mercado interno sin ningún tipo de subsidio.
La nueva regulación, ya publicada en la Gaceta Oficial, tiene como objetivo fundamental incrementar la producción nacional de combustibles, optimizar la capacidad de procesamiento de las refinerías y asegurar la operatividad de los sistemas de transporte por ductos.
Gracias a esta autorización, las refinerías que opten por adquirir petróleo del exterior podrán comercializar los productos derivados a precios del mercado. Esto incluye a distribuidores mayoristas, grandes consumidores, y estaciones de servicio, entre otros.
Sin embargo, el volumen de petróleo a importar no será decidido libremente por las refinerías. Esta cifra será programada y asignada por el Comité de Producción y Demanda (Prode), tomando en cuenta las necesidades de abastecimiento y la capacidad de procesamiento de cada refinería.
Además, el Ministerio de Hidrocarburos establecerá los requisitos y procedimientos necesarios para que las refinerías obtengan la autorización de importación, por lo que esta no será automática.
Es importante destacar que la importación de petróleo y la venta de sus derivados no estarán sujetas a subvención, lo que significa que los precios estarán determinados por el mercado.
Asimismo, esta normativa elimina la alícuota específica del Impuesto Especial a los Hidrocarburos y sus Derivados (IEHD), cuyo efecto se extenderá hasta el 31 de diciembre de 2030.
Finalmente, el decreto también contempla la posibilidad de mezclar los productos derivados del petróleo importado con aditivos de origen vegetal, siempre que se ajusten a las condiciones reguladas.