En el ANMI San Matías, ubicado en el Pantanal boliviano, han nacido dos pichones de paraba azul, Saturnina y Avelino, marcando un acontecimiento significativo para la preservación de esta especie. Estos son los primeros pichones en salir del cascarón en una caja nido diseñada específicamente para ellos, en la comunidad de Candelaria, en el departamento de Santa Cruz.
El ANMI San Matías abarca 2.918.500 hectáreas en las provincias de Ángel Sandoval, Germán Busch, Chiquitos y Velasco, colindando con Brasil. Esta área protegida es un refugio para una rica diversidad de flora y fauna, y el nacimiento de los pichones representa un hito, dado que la paraba azul (anodorhynchus hyacinthinus) está catalogada en peligro de extinción según el Libro Rojo de los Vertebrados de Bolivia, edición 2026.
El éxito de la reproducción en estas cajas nido surge de un esfuerzo colaborativo entre el Servicio Nacional de Áreas Protegidas (Sernap), los guardaparques del ANMI San Matías, la Fundación Conservación de Loros en Bolivia (CLB) y el Fondo Mundial para los Loros. Según Rafael Mounzón, director de CLB, este avance se logró después de la instalación de las estructuras como respuesta a la reducción de los espacios naturales de nidificación que ha enfrentado la especie.
Las cajas nido fueron adaptadas específicamente para las parabas azules, siendo cinco centímetros más grandes que las diseñadas para la paraba barba azul. Además, se incorporaron entradas de madera de mayor grosor, dado que estas aves tienden a modificar la estructura de madera para crear sus nidos.
La pérdida de árboles grandes con cavidades naturales, debido en parte a los incendios que han afectado la región desde 2019, ha llevado a la paraba azul a buscar alternativas para anidar. El guardaparque Ricardo Barbery ha observado que muchos de los árboles de sujo, adecuados para la nidificación, han desaparecido, y los incendios de 2024 abarcaron el 75% del ANMI San Matías.
El reciente nacimiento de los pichones ha generado un entusiasmo notable en la comunidad de Candelaria y entre los guardaparques, así como un deseo de involucrar más a los pobladores en la conservación. Se busca que los estudiantes locales participen en la creación de nuevas cajas nido y se formen monitores ambientales, además de fomentar el ecoturismo en la región.
"A raíz del nacimiento de estos pichones hemos visto mucha emoción, tanto por parte de los guardaparques como de la comunidad. Queremos aprovechar esta etapa para involucrar cada vez más a los pobladores locales".
Saturnina y Avelino simbolizan una pequeña esperanza en la conservación de la paraba azul, en un escenario donde su hábitat natural se ve amenazado. La iniciativa de crear cajas nido ha demostrado ser un prometedor refugio para estas aves, abriendo nuevas oportunidades para su protección y la participación comunitaria en su conservación.