La crisis de abastecimiento de combustibles en Bolivia se está convirtiendo en un problema serio que podría agravar la situación de manera irreversible. Álvaro Ríos, un reconocido analista en el ámbito energético, ha expresado su preocupación sobre cómo esta escasez podría volverse crónica si no se implementan medidas urgentes y estructurales.
"Nos vamos a desabastecer y el desabastecimiento se va a hacer cada vez más crónico"
Ríos sostiene que es crucial eliminar los subsidios a la gasolina y al diésel para mitigar la crisis. Asegura que las políticas actuales llevan a que, para el 2035, Bolivia podría estar importando alrededor de 5 mil millones de dólares en energía, un monto que dependerá de los cambios en el mercado internacional del petróleo.
Además, el especialista propone centrarse en un subsidio específico para el Gas Licuado de Petróleo (GLP), ya que se anticipa que el país comenzará a importar este producto en el corto plazo. Ríos sugiere que solo los sectores más vulnerables deberían beneficiarse de este subsidio para asegurar su acceso.
Para que estas reformas sean efectivas, es fundamental que existan condiciones macroeconómicas adecuadas, especialmente la disponibilidad de dólares tanto en el Banco Central de Bolivia como en la banca privada. Ríos enfatiza que sin la eliminación de subsidios, las nuevas regulaciones podrían no tener el impacto deseado.
"Si no quitamos esos subsidios, las leyes no van a funcionar"