Eduardo Ríess, un artista argentino de 62 años, ha encontrado en la pintura una manera de expresar sus emociones y de recuperar el deseo de vivir. A pesar de su parálisis cerebral que le impide comunicarse verbalmente, ha desarrollado una singular técnica que le permite pintar con un pincel adaptado a su cabeza. Actualmente, cuenta con 44 obras registradas, algunas de las cuales ya han sido vendidas, y ha tenido la oportunidad de exhibir sus trabajos en el Congreso de la Nación.
La llegada del arte a la vida de Eduardo no fue inmediata. Pasó gran parte de su existencia bajo el cuidado de sus familiares y, posteriormente, se trasladó al Hogar Terapéutico Florida II, donde enfrentó un periodo de depresión. Fue en este contexto que Blanca Laniz, jefa de Enfermería y amiga cercana, comenzó a sacarlo de su rutina diaria con paseos que, eventualmente, lo llevaron a descubrir la pintura en el barrio Benito Quinquela Martín.
Con el apoyo de su equipo terapéutico, se buscó una actividad que se ajustara a sus capacidades. Tras experimentar con distintas opciones, una profesora sugirió utilizar un pincel adaptado a su cabeza, lo que resultó ser un descubrimiento crucial. Esta técnica se complementó con su participación en un taller de Arteterapia en el Instituto de Rehabilitación Anselmo Marini, donde comenzó a perfeccionar su estilo de pintura.
Eduardo logró adaptarse a su nueva forma de crear arte, primero utilizando una técnica de enmascarado para delimitar áreas en el lienzo, pero con el tiempo adquirió la habilidad de manejar el pincel "a cabeza alzada", sin necesidad de cintas. Sus profesoras, Rosa Amarillo y Camila Banzas Forestier, han sido fundamentales en su desarrollo, ayudándolo a explorar diferentes movimientos artísticos y a tomar confianza en su propia identidad como creador.
A pesar de su condición, Eduardo se comunica a través de su mirada y gestos. Antes de cada creación, él y sus profesoras debaten sobre el concepto de la obra y esbozan ideas. Con el uso de pinturas acrílicas, Eduardo plasma su visión en el lienzo, consolidando así su propia trayectoria artística que ha capturado la atención de coleccionistas y críticos.
Su producción artística ha sido notable. En solo dos años, creó más de 50 cuadros, y hasta la fecha, tiene registradas 44 piezas, que incluyen tanto obras originales como reinterpretaciones de artistas famosos como René Magritte y Edvard Munch. Una de sus obras preferidas es una representación de un momento imaginario junto a su madre.
El reconocimiento a su arte ha trascendido el ámbito personal y ha llegado a instituciones. Entre el 1 y el 30 de junio de 2026, la Cámara de Diputados de Argentina presentó la exposición "Entre raíces, sueños y pinceles", que reunió las obras de Eduardo, inspiradas en sus recuerdos y vivencias en el territorio argentino, con una curaduría a cargo de sus profesoras.
La historia de Eduardo Ríess es un poderoso recordatorio de cómo el acceso al arte puede cambiar vidas y ofrecer nuevos canales de comunicación. Su pincel, que sostiene con su cabeza, no solo es una herramienta de creación, sino un símbolo de superación y una nueva forma de expresión personal que ha resonado en el mundo del arte contemporáneo.