El aumento del precio del diésel a Bs 18 por litro para los grandes consumidores ha comenzado a aplicarse oficialmente. Esta medida fue establecida por el Gobierno a través del Decreto Supremo 5676, que clasifica a los usuarios del combustible en diferentes segmentos, permitiendo que algunos accedan a precios más bajos que otros.
El nuevo costo afecta especialmente al sector agropecuario, ya que los agricultores que compran diésel en turriles deben abonar Bs 18, mientras que los transportistas, que cargan directamente en sus vehículos, continúan pagando Bs 9,80. Esta diferencia ha generado críticas entre los productores que ven la medida como insostenible.
En la capital cruceña, se pudo observar que, aunque los transportistas aún mantienen el precio anterior, enfrentan largas esperas en las filas para conseguir el combustible. Un chofer expresó su preocupación: "Aunque seguimos pagando Bs 9,80, la situación es complicada porque hay escasez y tenemos que esperar mucho tiempo para obtener el diésel necesario para trabajar".
La Cámara Agropecuaria del Oriente (CAO) ha manifestado su rechazo al nuevo esquema de precios, argumentando que este incremento discrimina a los productores frente a otros sectores que no ven alterado su costo del combustible. Klaus Frerking, presidente de la CAO, advirtió que estos precios más altos afectarán las actividades agrícolas y ganaderas, elevando los costos de producción.
Desde YPFB, se explicaron los distintos grupos de consumidores de diésel, que van desde quienes compran entre 120 y 5.000 litros, hasta los que adquieren más de 20.000 litros. Los primeros deben pagar Bs 18, mientras que los segundos continúan pagando Bs 9,80, lo que ha llevado a la generación de un mercado negro y prácticas ilegales, según señalan algunos sectores.
Consecuencias del nuevo precio
- Aumento de costos en producción agrícola y ganadera.
- Posible surgimiento de un mercado negro por las diferencias de precios.
- Descontento generalizado entre los agricultores y ganaderos.
La implementación del nuevo precio del diésel ha reavivado el debate sobre la sostenibilidad de las políticas de precios diferenciados, a medida que algunos sectores advierten sobre las posibles consecuencias negativas que podrían surgir en el mercado agrícola.