Las críticas tras la decisión del cuarto jurado, que optó por salvar al imitador de Enrique Iglesias durante la emisión del lunes, no tardaron en llegar. Vladimir Bravo, uno de los jurados, no dudó en manifestar su desacuerdo frente a lo que consideró una elección desafortunada.
Bravo arremetió contra el público, cuestionando su capacidad de juicio al apoyar a un imitador que, según su opinión, carece de las habilidades necesarias para interpretar al famoso cantante español. Su descontento fue evidente al señalar: '¿El cuarto jurado, cuándo van a estrenar el cerebro?'.
El jurado lamentó que la simpatía del público prevaleciera sobre la objetividad, especialmente porque el imitador en cuestión figuraba entre los más bajos calificados esa noche. Bravo enfatizó que la elección no era correcta, reiterando su posición enérgicamente.
'Ustedes lo eligen, y no sé cuál es la simpatía que le tienen, pero ustedes saben que no es correcto, y siempre se los voy a decir en la cara, no es correcto.'
La controversia surgida a raíz de esta decisión pone de manifiesto las tensiones entre el criterio artístico y la percepción del público, un tema recurrente en competencias de imitadores, donde la habilidad técnica a menudo se enfrenta a la popularidad.