El ministro de Gobierno, Marco Antonio Oviedo, anunció la formación de dos unidades policiales de élite, como parte de una estrategia integral para combatir el narcotráfico y las organizaciones criminales que intentan establecerse en Bolivia.
Durante una entrevista en Guayaramerín, Oviedo destacó que estas organizaciones extranjeras han incrementado su presencia en el país en los últimos años. Una de las unidades se localizará entre San Ignacio de Velasco y San Matías, en el departamento de Santa Cruz, mientras que la otra estará en Santa Ana, en el Beni.
"Vamos a construir dos unidades de élite. Una entre San Ignacio y San Matías y otra aquí en Santa Ana", afirmó el ministro, quien subrayó que los efectivos seleccionados recibirán formación especializada, incluyendo el reconocido curso Garras del Valor, y contarán con entrenamiento de instructores extranjeros.
Oviedo también confirmó la colaboración de la DEA en Bolivia, aunque no brindó detalles sobre la cantidad de agentes o el alcance de sus actividades en el país. Además, mencionó la cooperación con una unidad policial multinacional de la Unión Europea y con cuerpos de seguridad de Brasil, Chile y Argentina.
El ministro reconoció que la Policía Boliviana enfrenta un reto significativo ante organizaciones criminales que poseen armamento superior al de las fuerzas del orden. "Es lamentable, pero nuestra Policía se encuentra en desventaja en cuanto a calidad y potencia de fuego", expresó, atribuyendo esta situación a los recursos económicos de los grupos dedicados al narcotráfico.
El Plan Fronteras Seguras, que incluye estas nuevas unidades, busca fortalecer el control estatal en áreas críticas del país. Oviedo enfatizó que este esfuerzo no se limitará a la frontera con Brasil, sino que se extenderá a zonas limítrofes con Argentina, Paraguay y otros países vecinos.
"No es un plan temporal, es una estrategia a corto, mediano y largo plazo para recuperar la presencia del Estado en regiones con problemas de inseguridad", concluyó el ministro, quien advirtió sobre la creciente amenaza de las organizaciones criminales en el territorio boliviano.