En Santa Cruz, la disponibilidad limitada de diésel ha provocado serias dificultades para el funcionamiento del transporte urbano y ha reducido la actividad en la terminal Bimodal. Esta situación se ha vuelto crítica, ya que solo un 30-40% de las unidades que habitualmente operan están saliendo a las calles.
Un representante de una de las empresas de venta de pasajes de la terminal ha manifestado su preocupación, indicando que los buses deben esperar hasta dos días para poder cargar combustible. La petición a las autoridades es clara: es urgente que se tomen medidas para solucionar este problema que afecta a todos, tanto a transportistas como a usuarios.
La escasez de buses en la terminal ha dejado a numerosos viajeros varados, imposibilitados de trasladarse a otros departamentos. Esta restricción en la movilidad interdepartamental e interprovincial está afectando gravemente las operaciones comerciales de diversas empresas que dependen del transporte.
En las calles de la ciudad, el panorama no es menos desolador. El transporte urbano opera a una capacidad muy reducida, con solo el 40% de los micros en funcionamiento. Esta escasez ha incrementado los tiempos de espera y ha generado aglomeraciones en las paradas más concurridas.
Los conductores y propietarios de los micros han expresado su frustración, señalando que la prolongada falta de combustible se traduce en pérdidas económicas significativas cada día. La exigencia del sector es clara: se necesita una solución inmediata para restablecer la normalidad en la distribución de diésel y así garantizar el servicio de transporte que la población cruceña requiere.