Andrés Gómez Vela, periodista y analista, ha planteado interrogantes sobre la eficacia de los viajes internacionales emprendidos por las autoridades en el contexto de la política exterior que se enmarca en la idea de "Bolivia en el mundo y el mundo en Bolivia". Si bien reconoce que estas gestiones podrían ser vitales para atraer inversiones y fortalecer la cooperación internacional, enfatiza la necesidad de evaluar los gastos que implican y los beneficios concretos que generan para la nación.
Una revisión de documentos presidenciales realizada por la periodista Gabriela Ichaso Elcuaz revela que el exministro de Relaciones Exteriores, Fernando Aramayo, pasó 63 días en el extranjero en misiones oficiales. Esta cifra se basa en el Decreto Supremo N.º 1788, que establece una escala de viáticos para funcionarios públicos. Bajo la tarifa más baja, de 300 dólares diarios, el costo de esos 63 días en viáticos ascendería a 18.900 dólares.
Sumando un posible 25% por gastos de representación, el monto teórico podría alcanzar los 23.625 dólares, sin incluir otros gastos como pasajes y alojamiento. Además, el análisis sugiere que otros ministros, como José Fernando Romero y José Gabriel Espinoza, también tuvieron ausencias prolongadas que podrían ser evaluadas de manera similar.
Ante esta situación, Gómez Vela se pregunta sobre los resultados que estos viajes devuelven a Bolivia. Si bien cree que las misiones oficiales pueden ser vistas como inversiones, subraya la importancia de saber cuánto se ha gastado efectivamente y qué resultados han derivado de esas gestiones.
El analista plantea preguntas cruciales: ¿cuántos acuerdos se han firmado? ¿Qué inversiones han llegado al país? ¿Qué mercados se han abierto para los productos bolivianos y qué cooperación internacional se ha logrado?
En un contexto económico desafiante, Gómez Vela sugiere que la Asamblea Legislativa Plurinacional debería requerir información detallada sobre las misiones internacionales y sus logros. Concluye que, aunque es fundamental que Bolivia mantenga relaciones con el resto del mundo, es crucial que la política exterior se evalúe por sus resultados y no solo por la cantidad de viajes o reuniones realizadas.