De acuerdo con un informe publicado por la empresa británica Eurotempest, se espera que la temporada de tifones en el Pacífico Noroccidental en 2026 supere la media de los últimos 30 años. El estudio establece que el impacto del fenómeno climático conocido como El Niño será un factor clave en el incremento de actividad ciclónica en la región.
El análisis indica que el Riesgo de Tormentas Tropicales (TSR, por sus siglas en inglés) ha aumentado, con una previsión de actividad que podría ser un 60 % superior a los niveles normales registrados entre 1991 y 2020. Este pronóstico es válido hasta el 30 de noviembre y se basa en datos recolectados hasta finales de junio.
Recientemente, el tifón Dolphin ha causado estragos en el centro y norte de China, donde se reportó el desalojo de más de 1,6 millones de personas debido a fuertes lluvias. En las Filipinas, los ciclones tropicales Luis y Maymay han dejado un saldo trágico de 19 vidas perdidas y 2,2 millones de personas afectadas por inundaciones.
El índice de Energía Acumulada de Ciclones (ACE) ha alcanzado su séptimo nivel más alto en seis décadas, con tres tifones de categoría 5 formados antes del inicio de agosto, lo que sugiere que la actividad ciclónica será notablemente intensa.
El fenómeno de El Niño, que calienta las aguas del Pacífico, es un factor que probablemente intensificará los ciclones futuros. La Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) ha señalado que hay un 81 % de probabilidades de que El Niño alcance una magnitud muy fuerte entre octubre y diciembre, convirtiéndose en uno de los más significativos desde 1950.
Además, las proyecciones indican un 97 % de probabilidad de que este fenómeno persista hasta la primavera de 2027, lo que conllevará un aumento en la actividad ciclónica en el Pacífico.