En los últimos veinte años, Bolivia ha visto cómo sus bosques y sabanas han sido devastados por incendios forestales, afectando más de 62 millones de hectáreas. Esta situación ha provocado un cambio irreversible en los ecosistemas, lo que ha convertido la protección de la biodiversidad en una necesidad urgente. Sin embargo, los bomberos que se encuentran en la primera línea de combate contra las llamas carecen de los recursos necesarios y enfrentan una dura batalla burocrática.
Diego Suárez, representante de la unidad de Bomberos 'Quebracho', señala las dificultades que enfrentan a diario: "Los recursos para los bomberos voluntarios son escasos. Debemos recorrer múltiples instancias para conseguir apoyo, y a menudo el Estado parece vernos como competencia. Necesitamos seguros médicos, y es prácticamente imposible importar un carro bomba o equipos de protección debido a restricciones aduaneras. Estas barreras complican aún más nuestra labor."
La escasez de personal es otra de las problemáticas que se presentan en la lucha contra el fuego. Según la National Fire Protection Association (NFPA) y la Asociación Internacional de Bomberos, se recomienda tener un bombero por cada mil habitantes para garantizar la seguridad óptima. Con más de 12 millones de personas en el país, Bolivia debería contar con aproximadamente 12,000 bomberos, pero en realidad, solo hay cerca de 4,000 operando bajo condiciones precarias.
Álvaro Castillo, de Bomberos UUBR, critica la falta de apoyo de las autoridades hacia los voluntarios, quienes constituyen más del 70% del sistema de rescate en el mundo. "En lugar de promover el voluntariado, las instituciones gubernamentales lo están menospreciando. Tienen que proveer combustible, mantenimiento para vehículos y equipo como cámaras termográficas, pero no hay ayuda y se enfrentan obstáculos constantes."
Los incendios en Bolivia, según los especialistas, son en su mayoría provocados por quemas que escapan al control, lo que implica que la prevención debe ser la prioridad. Castillo enfatiza que "los incendios no son accidentales; hay que evitar que se inicien. Sin estas medidas, nos enfrentaremos a un futuro catastrófico, y debemos estar preparados para ello."
La falta de acción efectiva se debe a problemas de financiamiento a nivel estatal. El Ministerio de Defensa y el Viceministerio de Defensa Civil cuentan con un presupuesto de solo 6 millones de bolivianos para operaciones nacionales. En Santa Cruz, el departamento más afectado, se asignan apenas 2 millones para combatir incendios, mientras que Tarija no tiene un presupuesto específico, y Cochabamba ha admitido que carece de los fondos necesarios para enfrentar la magnitud de las emergencias.
A pesar de todas estas adversidades, los voluntarios continúan siendo la última barrera contra el fuego. Insisten en que es crucial que el Estado adopte la prevención como una política efectiva y mejore las condiciones laborales de los bomberos. Suárez concluye: "Es imperativo que se generen los recursos para ofrecer mejores condiciones a los bomberos, tanto a los asalariados como a los voluntarios. Están mal remunerados, cansados y enfermos; el boliviano es eficiente, pero necesita mejores herramientas y logística para cumplir con su labor."