La activista y defensora de derechos humanos, María Galindo, ha manifestado su descontento respecto a la continua escasez de gasolina en Bolivia. Según Galindo, después de ocho meses de gestión del actual Gobierno, ya no existe un argumento válido para justificar el prolongado desabastecimiento.
Galindo hizo énfasis en que la situación ha cambiado de ser un problema a otro, pero sigue sin resolverse. "Ha pasado un considerable tiempo y las dificultades para encontrar gasolina persisten", comentó, subrayando que a pesar de las políticas implementadas, como la flexibilización de precios de combustibles y del tipo de cambio, las largas filas en las estaciones de servicio siguen siendo una realidad para los bolivianos.
La activista también cuestionó las normativas que rigen la importación de combustibles, planteando dudas sobre la disponibilidad de dólares para asegurar el suministro necesario. "No está claro si la dificultad radica en la falta de dólares para adquirir gasolina o si es un problema de capacidad para importar", expresó Galindo.
Además, sugirió la idea de establecer convenios con países productores de combustibles para abordar esta crisis y advirtió sobre las posibles implicaciones de un ajuste económico más severo. "El pueblo no permitirá que se le asfixie ni se le imponga un mayor ajuste estructural", enfatizó Galindo.
Sus comentarios surgen en un contexto donde transportistas y ciudadanos siguen manifestando su frustración ante la escasez de gasolina y diésel en diversas regiones del país.