Este viernes, Gianni Infantino, líder de la FIFA, arribó a Cali, Colombia, en horas de la madrugada, para participar en la ceremonia de posesión del nuevo presidente, Abelardo de la Espriella, quien representa a un sector político de ultraderecha.
La llegada de Infantino se da en un momento de gran tensión para la FIFA, ya que ha enfrentado un rechazo considerable a la propuesta de permitir inversión privada en la institución, plan que finalmente fue desestimado.
La crisis en la organización se agrava a medida que se acercan las elecciones programadas para marzo del próximo año, donde el presidente actual, que es el único candidato hasta ahora, aspira a ser reelegido por un nuevo periodo de cuatro años.
Al ser abordado por un periodista de la AFP sobre el estado actual de la crisis en la FIFA, Infantino eludió dar respuesta, enfocándose en su mensaje sobre la alegría y unidad que representa el fútbol. "Una felicidad estar hoy aquí (…) el fútbol es alegría, el fútbol es felicidad, el fútbol es unidad", expresó el dirigente italo-suizo.
Infantino enfrenta críticas severas, especialmente por parte de la Concacaf y la UEFA. Esta última, que agrupa a 55 asociaciones europeas, ha advertido sobre la posibilidad de boicotear competiciones organizadas por la FIFA, incluidos los Mundiales, si no se cancela el polémico plan propuesto.