La Ichapekene Piesta: Un viaje cultural en San Ignacio de Moxos

Pedro Guasase agosto 7, 2026 2 min de lectura

En el corazón de San Ignacio de Moxos, en Beni, se celebra la Ichapekene Piesta, un evento que transforma las calles en un escenario vibrante donde guerreros solares, espíritus del bosque y figuras legendarias cobran vida. Cada año, desde mayo hasta agosto, la comunidad se une para recordar y recrear una historia que se remonta a la época de las misiones jesuíticas, en la que se enfrentan los Jichis, guardianes de la naturaleza, y los chiripieruana, guerreros al servicio de San Ignacio.

Las festividades inician con fuegos artificiales, cantos y rituales, culminando en ceremonias de misa y banquetes. Esta celebración, que se extiende a lo largo de varios meses, es un testimonio de la rica tradición oral del pueblo moxeño, donde las narraciones de héroes y espíritus se entrelazan, evocando grandes epopeyas como las de La Odisea.

La Bandera Santa, símbolo central de la fiesta, es el objeto de la contienda: un estandarte que, según la tradición, fue sustraído por los Jichis. Para recuperarla, San Ignacio se apoya en un grupo de guerreros, hoy representados por Los Macheteros, quienes, ataviados con tocados de plumas, simbolizan la energía del sol en su lucha contra los espíritus del bosque.

Entre los personajes más icónicos se encuentran Los Achus, los “abuelos” de la celebración. Estos seres, con sus elaboradas máscaras de madera y trajes llamativos, tienen un papel fundamental en el desarrollo de la fiesta. A través de juegos y bromas, interactúan con el público, pero su simbolismo va más allá de la diversión: al finalizar la batalla, los guardianes del bosque no son eliminados, sino que son transformados, recibiendo la luz y el conocimiento divino.

Durante las noches centrales de la celebración, el 30 y 31 de julio, Los Achus se destacan aún más al llevar sombreros adornados con bengalas y petardos, representando la iluminación que simboliza su integración en el nuevo orden espiritual.

La Ichapekene Piesta es una manifestación cultural que trasciende lo religioso, ya que amalgama elementos de la fe cristiana con la cosmovisión moxeña, lo que ha permitido su continuidad y evolución a lo largo del tiempo. Reconocida por la Unesco como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad desde 2012, esta festividad es un claro ejemplo de cómo la historia y la tradición pueden convivir, ofreciendo a las nuevas generaciones una oportunidad de conectar con su herencia cultural.

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