El Departamento de Defensa de Estados Unidos se encuentra en la fase de desarrollo de un documento estratégico que podría modificar las condiciones para la utilización de armas nucleares tácticas, según lo informado por NBC. Este nuevo enfoque no solo tiene como objetivo responder a potenciales agresiones de Rusia o China hacia aliados de EEUU, sino que también genera un renovado debate sobre la doctrina nuclear heredada de la Guerra Fría.
La supervisión de esta estrategia está a cargo de Elbridge Colby, subsecretario de Guerra para Asuntos Políticos, quien es un firme defensor de las armas nucleares tácticas. Estas ojivas de menor potencia están diseñadas para su uso en combate directo, en contraste con los ataques masivos que podrían devastar ciudades enteras. De acuerdo con fuentes cercanas al proceso, la nueva política tiene la intención de ampliar las opciones del presidente Donald Trump, brindándole alternativas más creíbles y efectivas para la disuasión.
Los defensores de esta estrategia argumentan que la actual doctrina nuclear estadounidense carece de flexibilidad y credibilidad, siendo excesivamente dependiente de la amenaza de un ataque total que aniquilaría el arsenal enemigo. Sin embargo, expertos en control de armas advierten que una revisión que se aleje de la noción de una respuesta masiva podría tener consecuencias peligrosas.
Asesores del Congreso han expresado su preocupación de que este enfoque podría provocar que Rusia y China fortalezcan aún más sus arsenales nucleares para equilibrar el poder frente a Estados Unidos. Dmitri Stefanóvich, analista ruso, ha comentado que Washington está ajustando su postura nuclear a un contexto multipolar donde el componente militar se torna cada vez más significativo.
Este cambio conceptual no es nuevo, ya que se relaciona con ideas que surgieron durante la Revisión de la Postura Nuclear de 2018, en la administración de Trump, y las políticas nucleares implementadas por Joe Biden, que incluyen la intención de ampliar el arsenal nuclear estadounidense.